El emprendimiento requiere un clima empresarial productivo y de apoyo. Para que tenga éxito, su actividad también está respaldada por una base de conocimientos sólida y diversa, redes sociales y empresariales bien desarrolladas, y capacidad para identificar oportunidades.
La actividad emprendedora requiere además un entorno físico donde la creatividad y la innovación pueden prosperar. Son espacios con una orientación comunitaria y proactiva donde se pone foco en los aspectos sociales, incluidas las redes empresariales y el mentoring (de otros miembros y/o facilitadores) en entornos informales y flexibles.